Cerro Castor Ushuaia

Los Castores y Castoreras en Ushuaia en Ushuaia representan una de las historias más fascinantes de introducción de especies en Sudamérica. Hace más de 70 años, específicamente en 1946, apenas 20 parejas de estos roedores fueron traídas desde Canadá a Tierra del Fuego con fines comerciales para la industria peletera. Actualmente, esta población ha crecido de manera explosiva hasta alcanzar aproximadamente 300.000 ejemplares que habitan tanto el lado argentino como chileno de la isla.

Durante nuestra exploración de los castores en Tierra del Fuego, descubrimos que estos animales son considerados verdaderos «ingenieros ecosistémicos» debido a su capacidad para transformar completamente el paisaje fueguino. Sin embargo, esta transformación tiene un costo elevado: al menos 30.000 hectáreas de bosque nativo han sido destruidas, afectando especialmente a especies autóctonas como la lenga, que puede tardar hasta 100 años en crecer. A pesar de su impacto negativo, el avistaje de castores en Ushuaia se ha convertido en una actividad turística popular, con excursiones guiadas que permiten observar sus impresionantes diques y madrigueras, conocidas como «castoreras», en lugares como el Parque Nacional Tierra del Fuego o durante el recorrido del famoso Tren del Fin del Mundo.

Lugares recomendados para ver castores en 2025

En 2025, Ushuaia ofrece diversos lugares para observar castores en su hábitat natural. Estas criaturas, aunque consideradas invasoras, se han convertido en una atracción única para los visitantes que desean conocer su impacto en el ecosistema fueguino.

Parque Nacional Tierra del Fuego

Contrario a lo que muchos piensan, el Parque Nacional no es el principal sitio para garantizar avistajes de castores, aunque sí posee varias castoreras. Las autoridades del parque mantienen un control activo de la población para proteger el ecosistema nativo. Sin embargo, el paseo permite apreciar claramente las huellas de su actividad: represas abandonadas, árboles roídos y humedales alterados. Para maximizar la experiencia, recomiendo recorrer los senderos con guías especializados que explicarán detalladamente el impacto de estos roedores en el bosque subantártico.

Dentro del parque encontrarás la Senda Castorera, un sendero de baja dificultad de apenas 300 metros donde podrás observar las impresionantes obras de ingeniería creadas por estos animales.

Trekking a Laguna Esmeralda y Ojo del Albino

El sendero hacia Laguna Esmeralda, uno de los más populares en Ushuaia, también permite observar construcciones de castoreras, aunque principalmente se ven estructuras antiguas. Este trekking de dificultad moderada recorre aproximadamente 9 kilómetros (ida y vuelta) y toma unas 4 horas en completarse.

Para aventureros más experimentados, el desafiante trekking al Glaciar Ojo del Albino (clasificado como de dificultad alta) atraviesa zonas con abundantes diques de castor. Este recorrido de 20 kilómetros totales pasa por el Valle de Altura de la Laguna Esmeralda, donde «pueden observarse diques de castor en gran parte del recorrido hasta llegar al límite de vegetación (600 msnm)».

Tren del Fin del Mundo y miradores naturales

El histórico Tren del Fin del Mundo ofrece otra perspectiva para conocer el hábitat de los castores mientras recorre parte del Parque Nacional. Durante este viaje único, los pasajeros pueden disfrutar de vistas panorámicas del bosque fueguino mientras se adentran en áreas normalmente inaccesibles.

El recorrido incluye audioguías que relatan no solo la historia del ferrocarril, sino también información sobre la flora y fauna del parque, incluyendo el impacto de los castores en este frágil ecosistema.

Excursión de avistaje de castores en Ushuaia

Para vivir una experiencia inmersiva con los castores fueguinos, nada mejor que una excursión especializada que combina naturaleza, aprendizaje y gastronomía regional. Estas salidas se han convertido en una de las actividades más solicitadas por visitantes que desean observar de cerca a estos ingeniosos constructores.

Vista de Castoreras

Cómo es la caminata por las castoreras activas

La aventura comienza con una caminata de baja dificultad a través de un paisaje único de turberas y bosques nativos. Este recorrido para ver Castores y Castoreras en Ushuaia está especialmente diseñado para encontrar castoreras activas, donde las probabilidades de avistar estos animales en estado silvestre son muy altas. Durante el trayecto, me adentro en terrenos que los castores han transformado completamente, observando cómo estos pequeños ingenieros han modificado la estructura del paisaje fueguino con sus impresionantes construcciones.

Horarios ideales para el avistaje

El mejor momento para observar castores es durante el atardecer y primeras horas de la noche. Las excursiones suelen comenzar alrededor de las 17:30-18:30 horas y se extienden hasta las 22:30-23:00, coincidiendo precisamente con el momento en que estos roedores salen de sus madrigueras en busca de alimento. Como si siguieran un reloj biológico, aproximadamente a las 19:00 horas, los castores emergen para inspeccionar sus estanques y alimentarse.

Incluye merienda y cena patagónica

A mitad del recorrido, se realiza una pausa para disfrutar de una merienda reconfortante. Este descanso estratégico permite contemplar tranquilamente a los castores mientras realizan sus actividades cotidianas.

Merienda luego de ver castoreras en Ushuaia

Guías expertos y traslados incluidos

La excursión para ver Castores y Castoreras en Ushuaia cuenta con guías especializados que comparten información valiosa sobre el hábitat, comportamiento e historia de los castores en Tierra del Fuego. El paquete incluye traslados ida y vuelta desde el alojamiento, equipamiento necesario como botas de goma, guía especializado y la cena completa.

Historia de los castores en Tierra del Fuego

Castores en Ushuaia

«Introducidos en 1946 en el lado argentino de la Isla Grande de Tierra del Fuego, los castores tardaron menos de medio siglo en convertirse en plaga e invadir todas las cuencas hídricas del archipiélago, afectando a los bosques ribereños, a los acuíferos y a las turberas, humedales claves en la retención de dióxido de carbono.» — Mongabay Latam, Medio de comunicación especializado en conservación ambiental y biodiversidad

La historia de los castores en Tierra del Fuego comenzó en 1946, cuando estos roedores norteamericanos fueron introducidos en una región que jamás había conocido su presencia, desencadenando uno de los mayores problemas ecológicos del extremo sur americano.

Cómo y por qué llegaron los castores a Ushuaia

El gobierno argentino importó veinte parejas de castores desde Canadá en 1946. El destino elegido fue el Lago Fagnano, ubicado en Tierra del Fuego. Esta introducción respondía a un objetivo económico claro: desarrollar una prometedora industria peletera en la región austral. Durante aquella época, se valoraba enormemente el «modelo de desarrollo» del hemisferio norte, y traer especies desde allí era considerado una oportunidad de crecimiento económico. El evento fue tan significativo que llegó a ser documentado en «Sucesos Argentinos», un noticiero cinematográfico de la época, donde se anunciaba esta novedad como un modo de «enriquecer la fauna fueguina».

De la industria peletera a especie invasora

Inicialmente, las expectativas económicas eran altas, sin embargo, el proyecto peletero fracasó rápidamente. Como resultado, los castores fueron liberados a la vida silvestre, donde encontraron un paraíso sin restricciones naturales. Posteriormente, estos animales comenzaron a reproducirse y expandirse por todo el territorio fueguino. En Argentina, la especie fue oficialmente declarada como exótica e invasora en 2014, aunque ya en 2006 la provincia de Tierra del Fuego le había dado tratamiento legal de «dañina y perjudicial». Chile, por su parte, tomó medidas antes, decretando que los castores eran «dañinos» en 1992.

Crecimiento descontrolado y falta de depredadores

La ausencia de depredadores naturales ha sido el factor determinante en la explosión demográfica de los Castores y Castoreras en Ushuaia. En Canadá, osos, lobos y coyotes mantienen controlada la población de estos roedores, pero en Tierra del Fuego no existen estos reguladores naturales. Debido a esta ventaja evolutiva, la población actual se estima entre 100.000 y 150.000 ejemplares, aunque algunos cálculos mencionan hasta 200.000 castores. Además, los castores ya han logrado cruzar el Estrecho de Magallanes, alcanzando el territorio continental chileno, lo que representa una amenaza para los ecosistemas patagónicos de ambos países.

Impacto ambiental de los castores en Ushuaia

Castores y Castoreras en Ushuaia

«El problema radica, principalmente, en que el castor requiere modificar los ecosistemas para vivir en ellos, creando represas artificiales que cortan el curso de los ríos e inundan grandes zonas, cortando para ello árboles de cuyas cortezas, además, se alimentan. Los ecosistemas de la Patagonia, entre ellos turberas y bosques subantárticos, no están adaptados a este tipo de disturbios.» — País Circular, Medio de comunicación especializado en economía circular y sostenibilidad

La transformación ambiental causada por los castores en Tierra del Fuego representa el cambio ecológico más significativo desde el retroceso de la última glaciación. Estos ingenieros ecosistémicos han modificado radicalmente el paisaje fueguino con impactos que trascienden generaciones.

Transformación de los bosques nativos

Los científicos han registrado más de 200.000 diques de castor en todo el archipiélago fueguino, tanto en Argentina como en Chile. Este impacto es devastador: aproximadamente 31.500 hectáreas han sido afectadas en el sector argentino de la isla, representando un 1,6% de su superficie total. Otras estimaciones sugieren hasta 40.000 hectáreas de bosque dañado. Sorprendentemente, la superficie forestal afectada supera la sometida a uso maderero desde la llegada de los europeos.

Los bosques nativos han sido el ecosistema más invadido, concentrando casi el 80% de los diques construidos. Las especies del género Nothofagus (lengas, ñires, coihues) resultan particularmente vulnerables, pues a diferencia de los árboles norteamericanos, no pueden sobrevivir en humedales y tardan décadas en crecer.

Alteración de cursos de agua y humedales

Los embalses creados por los castores transforman completamente la dinámica hídrica. Sus diques pueden alcanzar 1,5 metros de altura y 100 metros de longitud, cambiando el régimen de descarga anual de los ríos, disminuyendo la velocidad de las corrientes y expandiendo las áreas inundadas.

Además, los castores y castoreras en Ushuaia afectan significativamente las turberas, humedales de enorme valor ecológico por su capacidad para retener dióxido de carbono. Al alterarlas, se desajusta el ciclo natural de nutrientes, contribuyendo potencialmente al cambio climático.

Consecuencias ecológicas a largo plazo

El impacto persiste incluso después del abandono de las castoreras. Las áreas inundadas se convierten en «praderas de castor» donde las especies nativas no pueden sobrevivir. Estas zonas pueden tardar más de 20 años en recuperarse, y cuando lo hacen, la vegetación que prospera suele ser diferente a la del bosque original.

El daño económico es igualmente significativo: se estima en USD 66,5 millones anuales en Argentina y USD 73 millones en Chile. Sin embargo, el impacto más preocupante podría ser el relacionado con el cambio climático. Cuando los árboles mueren ahogados, caen y se pudren, emitiendo grandes cantidades de metano a la atmósfera, un gas potencialmente más contaminante que el dióxido de carbono.

En definitiva, aunque los castores atraen turistas a Ushuaia, su presencia continúa alterando un ecosistema que no evolucionó para resistir su capacidad transformadora.