Hay algo en el paisaje de Ushuaia que los cineastas no pueden resistir. Los bosques de lengas que cambian de color en otoño, el Canal de Beagle que se extiende hacia el horizonte, la luz que en invierno es casi siempre dorada y lateral, los picos nevados que asoman detrás de cualquier encuadre. Desde 1929 —cuando el aviador alemán Gunther Pluschow filmó Silberkondor über Feuerland— hasta las producciones de Netflix de los últimos meses, Ushuaia ha sido escenario de películas de todo el mundo.
Estas son las películas filmadas en Ushuaia más importantes en el fin del mundo.
El Renacido (2015) — Leonardo DiCaprio llega a Tierra del Fuego

Pocos lo saben, pero algunos de los minutos más impactantes de El Renacido (The Revenant), el film de Alejandro González Iñárritu que le valió el Oscar a Leonardo DiCaprio, fueron filmados en Ushuaia.
La producción comenzó en Canadá y Estados Unidos, pero el cambio climático le jugó una mala pasada: en pleno invierno de 2015, las locaciones canadienses se quedaron sin nieve suficiente para continuar el rodaje. La solución fue trasladarse al extremo sur del planeta. Durante casi dos semanas del invierno de ese año, el equipo filmó escenas en el Río Olivia, a las afueras de Ushuaia sobre la Ruta Nacional 3, logrando los paisajes helados que la historia ambientada en 1823 requería.
La película narra la odisea de Hugh Glass, un explorador y trampero que sobrevive al ataque de un oso grizzly y es abandonado a su suerte en medio de un invierno brutal por uno de sus compañeros de expedición. El paisaje de Tierra del Fuego funcionó como los territorios salvajes del norte americano —y lo hizo mejor que el original.
El Renacido hoy en día está disponible en Netflix.
La Fuga (2001) — El Penal de Ushuaia como Penitenciaría Nacional

Otra de las películas filmadas en Ushuaia más recordadas de los 2000 tiene a esta ciudad como escenario central, aunque muchos espectadores nunca lo notaron.
La Fuga, dirigida por Eduardo Mignogna y protagonizada por Ricardo Darín, Miguel Ángel Solá, Gerardo Romano y Norma Aleandro, recrea un hecho real ocurrido en 1928: la fuga de siete presos de la Penitenciaría Nacional de Buenos Aires, ubicada originalmente en el barrio de Palermo.
El problema fue que esa penitenciaría ya no existía al momento del rodaje: había sido demolida décadas atrás. La solución fue el Presidio de Ushuaia, el mítico penal clausurado en 1947 durante la presidencia de Juan Domingo Perón, hoy convertido en museo. Su arquitectura carcelaria de principios de siglo sirvió perfectamente para recrear el ambiente porteño de los años 20.
El equipo de producción pasó diez días en el fin del mundo. Repararon pisos, plantaron palmeras en los exteriores para mantener la fidelidad al ambiente porteño, habilitaron el sector de duchas e instalaron cañerías. El productor Carlos Mentasti había resistido inicialmente la idea —el presupuesto rondaba los 2,8 millones de dólares y filmar a 3.000 km de Buenos Aires no era fácil— pero terminó rindiéndose ante la evidencia del relevamiento de locaciones.
La historia sigue los destinos divergentes de los siete fugitivos: un anarquista español, un estafador, tres asesinos, un timador y un hombre inocente víctima de un comisario corrupto. La película fue basada en una novela homónima del propio Mignogna.
Hoy, visitar el Presidio de Ushuaia es también recorrer el set de filmación de una de las grandes películas del cine argentino.
La Reconstrucción (2013) — Diego Peretti en la isla

En 2012, el director Juan Taratuto eligió Tierra del Fuego para rodar La Reconstrucción, una película protagonizada por Diego Peretti, Alfredo Casero y Claudia Fontán.
La historia sigue a Eduardo (Peretti), un trabajador de la industria petrolera radicado en Río Grande que viaja a Ushuaia para acompañar a su amigo (Casero) en una intervención quirúrgica. Una vez allí, deberá convivir con una familia muy diferente a la suya, lo que desencadenará un proceso de transformación personal.
El rodaje duró un mes completo y se realizó en Ushuaia y otros sectores de la isla están, por seguro, en el top 10 de películas filmadas en Ushuaia. Taratuto declaró que eligió Tierra del Fuego porque quería filmar en el interior del país y sentía curiosidad por el lugar. Para Peretti, rodar en la isla fue «todo un desafío por la geografía». El film contó también con la participación del histórico grupo folklórico Los Copleros del Sur, con más de 50 años de trayectoria.
La Reconstrucción se puede ver en la plataforma Cine.ar.
Risa y la Cabina del Viento (2026) — El último gran estreno ushuaiense en Netflix

La producción más reciente —y la más comentada del momento— es «Risa y la cabina del viento», dirigida por Juan Cabral y disponible en Netflix desde el 3 de junio de 2026.
Entre todas películas filmadas en Ushuaia, ésta en particular fue filmada íntegramente en Ushuaia durante 2025, principalmente en el barrio 245 Viviendas de la ciudad. Ganó los premios a Mejor Película y Mejor Dirección en la Competencia Argentina del Festival de Mar del Plata 2025, y también fue premiada como «Best Youth Film» en el Stockholm International Film Festival Junior de Suecia.
La historia: Risa es una niña de diez años que vive con su madre Sara en una zona recóndita de Ushuaia. Tras la pérdida de su padre en un incendio, descubre una cabina telefónica fuera de servicio que le permite comunicarse con los muertos. Cada espíritu tiene asuntos pendientes que Risa deberá resolver en el mundo de los vivos antes de poder hablar una última vez con su padre.
El elenco es de primer nivel:
- Diego Peretti como Esteban, el vecino que cuida a la niña
- Joaquín Furriel en un papel clave del arco dramático
- Cazzu como Sara, la madre de Risa —en su debut cinematográfico
- Elena Romero como Risa, la protagonista
- Graciela Borges y Gustavo Garzón en roles secundarios
- Música original de Babasónicos
La inspiración del director Cabral fue el llamado «Teléfono del Viento», una cabina real instalada en Ōtsuchi, Japón, en 2010, que permite a las personas comunicarse simbólicamente con seres queridos fallecidos —especialmente tras el tsunami de 2011. En la película, esa idea fue trasladada al paisaje austral de Ushuaia.
El paisaje fueguino no es apenas decorado en Risa: el viento, el frío, los cerros y la luz del fin del mundo forman parte del clima íntimo y melancólico que la historia necesita. Como dijo Peretti durante el Festival de Mar del Plata: «El hecho de poder estar en Ushuaia nos ayudó. Es una película con un guion que tiene un corazón que late.»
Actualmente es el un film muy visto en Netflix Argentina.
Otras películas rodadas en Ushuaia
El cine llegó a Tierra del Fuego mucho antes de lo que se cree:
Happy Together (1997), del director hongkonés Wong Kar-Wai, incluyó escenas filmadas en Ushuaia. Una historia de amor y desamor que usa el fin del mundo como metáfora geográfica de la distancia emocional entre sus protagonistas.
El Viaje (1992), de Pino Solanas, arranca en Ushuaia: el joven Martín inicia desde aquí un viaje iniciático hacia México que lo lleva a descubrir un continente atravesado por la corrupción y el hambre. Una road movie continental cuyo punto de partida es el extremo sur argentino.
Todas las azafatas van al cielo (2002) y El viaje de Gordo al fin del mundo son otras dos producciones que eligieron los paisajes fueguinos como escenario.
¿Por qué los cineastas eligen Ushuaia?
La respuesta es múltiple. Primero, los paisajes: ningún otro lugar de Argentina combina en tan pocos kilómetros bosque subantártico, montañas nevadas, costa marina y arquitectura histórica. Segundo, la luz: en invierno, las horas de sol son escasas pero la calidad lumínica es extraordinaria, con una luz rasante que favorece el trabajo fotográfico. Tercero, la autenticidad: Ushuaia tiene una escala humana y una atmósfera que difícilmente puede recrearse en estudio.
Y hay un cuarto motivo, más pragmático: la nieve. Como demostró El Renacido, cuando el hemisferio norte falla, el sur austral siempre tiene reservas.
Visitar Ushuaia hoy es recorrer, sin saberlo, películas filmadas en Ushuaia. El Presidio donde escapó Ricardo Darín, el Río Olivia donde Leonardo DiCaprio sobrevivió al frío, el barrio donde Risa encontró su cabina. El fin del mundo tiene más historias de las que caben en una pantalla.
Comment (0)